Buscar

EAFIT

En Créame somos muchos los colaboradores y emprendedores que hemos egresado de la Universidad EAFIT. Además, EAFIT es una de las organizaciones que en 1996 le dio vida a nuestra Corporación, y hoy día, es una de las fundadoras más activas en representación de las instituciones universitarias. Al Rector saliente, Juan Luis Mejía Arango, le debemos su permanente apoyo, sus consejos y el reconocimiento que le dio a nuestra organización como actor fundamental del ecosistema de emprendimiento de Antioquia y Colombia. Juan Luis siempre ha sido y será, para nosotros, ejemplo de un liderazgo audaz, ético, de resultados visibles e impulsor y acompañante de otros liderazgos regionales y nacionales; a él, nuestra infinita gratitud.


La elección de Claudia Restrepo Montoya como nueva Rectora nos llena de inmensa ilusión. Conocemos de su incansable trabajo por Medellín y Antioquia, desde la educación y desde el liderazgo que ha desarrollado en posiciones de mucha relevancia en el sector público e institucional de la Ciudad y el Departamento. Sin duda, ella ejemplifica las capacidades de una persona intensamente profesional, ética, sensible y con la visión y capacidad para construir el futuro de una universidad desafiante para sus tiempos, pero a tono con un futuro que esperamos sea muchísimo mejor.


Desde principios de este año, se nos invitó a participar de nuevos escenarios de discusión sobre el quehacer de EAFIT, los cambios esperados en el mundo del conocimiento y la empresa y de un rol más relevante de la educación, en la construcción de una sociedad plagada de oportunidades más abiertas y con potencial de transformación. Nos atrevemos en este espacio corto, a hacer públicas algunas de esas ideas que sentimos, en mente y corazón, pueden ser útiles no solo para una próxima EAFIT, sino para una educación más estrechamente relacionada con los desafíos y oportunidades de la sociedad global.


La primera es avanzar aceleradamente en la redefinición de las dinámicas de aprendizaje, en ello nos atrevemos a pensar más en la construcción de laboratorios de experiencias que impulsan el aprendizaje profundo de conceptos y prácticas, abandonando los espacios de impartición tradicional, que no encuentran su aplicabilidad en contextos reales. No volvamos a dictar clase, creemos más laboratorios; las incubadoras de emprendimiento somos buenos ejemplos de ello, como lo son los laboratorios de ciencia que ya conocemos.


La segunda es convertir los salones de clase universitarios en espacios de empresa, en los que la reflexión, el debate, la construcción de decisiones colectivas, la prueba, la medición y la retroalimentación cruzada y positiva sean las dinámicas cotidianas. Démosles una mínima dimensión a las clases de Power Point, los libros generalistas, las evaluaciones individuales encaminadas a señalar que tanto o no pudimos memorizar y que tanto de lo que sabe el docente, nosotros no sabemos. Nuestro país y el mundo son ricos en realidades sobre las que podemos deliberar colectivamente y construir soluciones viables.


La tercera es continuar abriendo las puertas mutuamente entre la universidad y las organizaciones durante todo el proceso de aprendizaje, de manera continua y no por episodios que llamamos prácticas o pasantías. Ello implica la apertura de actividades empresariales dentro de las universidades y de las universitarias dentro de las empresas (buenos ejemplos como los de Argos y EAFIT), implican un mayor involucramiento de ejecutivos de empresa en las actividades académicas de las universidades. Necesitamos más ejecutivos docentes en todos los niveles formativos de la educación superior e implica, desde nuestra perspectiva, potenciar la actividad emprendedora en las instituciones promoviendo vínculos de conocimiento aplicado y productivo entre docentes, estudiantes e investigadores, con enlaces importantes con la empresa desde las etapas más tempranas del emprendimiento (validación técnica, comercial, mentorías, relaciones cliente-proveedor, etc.).


Finalmente, creemos que una mayor flexibilización de los currículos y las rutas de conocimiento guiadas, pero elegidas finalmente por cada estudiante (según sus intereses, talentos y vocaciones), podrían dar lugar a talento humano diferenciado y productivo. La producción de talento humano con conocimiento estándar, formado masivamente, tiene todo que ver con la ya reconocida insatisfacción del sector empresarial, en relación con las competencias y capacidades del talento joven. Entendemos la dificultad de nominar finalmente el título dado a un profesional que escogió una ruta de aprendizaje, entre un sin número de asignaturas que hoy pertenecen a varias áreas de conocimiento, pero creemos que éste es el menor de los desafíos. Al final, desde el sector productivo, todos esperamos jóvenes que amen lo que hacen, saben hacerlo y producir con ello, no solo resultados empresariales sino vidas plenas para ellos y los suyos. Lo vemos posible si el aprendizaje es una ruta de elecciones, en su mayoría propias (quizás se requieran algunas forzadas aún), que se desarrolla a lo largo de la vida.


A Juan Luis Mejía nuestra más profunda manifestación de respeto, reconocimiento y aprecio. A Claudia Restrepo nuestros deseos de éxito. A EAFIT siempre gracias por habernos dado vida y por el acompañamiento y reconocimiento que día a día nos dan.


Autor:

Juan Manuel Higuita Palacio | Director Créame



55 vistas
  • Instagram - Círculo Blanco
  • Facebook - círculo blanco
  • Twitter - círculo blanco
  • YouTube - círculo blanco
  • LinkedIn - círculo blanco

subir